miércoles, 3 de junio de 2009

otra de cal

Poema: El Niño
Autora: Helen E. Buckley

Un vez un niño fue a la escuela,
Él era bien pequeño,
Y la escuela era bien grande,
Pero cuando el niño
Vio que podía ir a su clase
Caminando directamente desde la puerta de afuera,
Él se sintió feliz
Y la escuela no le parecía tan grande así.
Una mañana, cuando hacía poco que él estaba en la escuela,
la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo
- Bien, pensó él.
A él le gustaba dibujar
Él podía hacer todas las cosas:
leones y tigres;
gallinas y vacas;
trenes y barcos...
Y tomó su caja de lápices
Y comenzó a dibujar.

Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! ¡No es hora de comenzar!
Y esperó hasta que todos estuviesen prontos.
- ¡Ahora! Dijo la maestra

Vamos a dibujar flores
- ¡Bueno!, pensó el niño.
A él le gustaba dibujar flores
Y comenzó a hacer bonitas flores
con lápiz rosa, naranja y azul
Pero la maestra dijo: ¡Esperen! Yo les mostraré cómo se hacen
¡Así!, dijo la maestra.
- Ahora pueden comenzar

El niño miró la flor de la maestra
Y luego miró a la suya
A él le gustaba más su flor que la de la maestra,
Pero él no reveló eso.
Simplemente guardó su papel
E hizo una flor como la de la maestra.
Era roja con el tallo verde

Otro día,
Cuando el niño abrió la puerta de afuera,
La maestra dijo:
Hoy vamos a trabajar con plastilina
Bien – pensó el niño.
Él podía hacer todo tipo de cosas con plastilina:
Víboras y muñecos de nieves,
Elefantes y rabitos;
Autos y camiones...

Y comenzó a apretar y amasar
la bola de plastilina.
Pero la maestra dijo:
¡Esperen! ¡No es hora de comenzar!
Y él esperó hasta que todos estuviesen prontos.
¡Ahora! dice la maestra.
Nosotros vamos a hacer una víbora
- Bien, pensó el niño
A él le gustaba hacer víboras.
Y comenzó a hacer unas de diferentes tamaños y formas
Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo hacer una víbora larga.
-¡Así! Dijo la maestra,
Ahora pueden comenzar.
El niño miró la viborita de la maestra,
entonces, miró las suyas
A él le gustaban más las suyas que las de la maestra,
Pero no reveló eso.
Simplemente amasó la plastilina,
En una gran bola e hizo una viborita como la de la maestra,
Que era una viborita larga.

Así y luego, el niño aprendió a esperar,
Y a observar,
Y a hacer las cosas como la maestra.
Y luego,
Él no hacía las cosas por sí mismo.

Entonces sucedió
que el niño y su familia
se mudaron para otra casa,
en otra ciudad.
Y el niño tuvo que ir a otra escuela.

Esa escuela
era mucho mayor que la primera,
Entonces había puerta afuera,
para llegar a su salón.

Él tenía que subir algunos escalones,
Y seguir por un corredor largo
Para finalmente llegar a su clase.

Y justamente el primer día,
que él estaba allí, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo
- Bien, pensó el niño
Y esperó a la maestra, para que le dijera como hacer.
Pero ella no dijo nada,
Apenas andaba por el salón.

Cuando se acercó al niño
ella dijo: ¿Tú no quieres dibujar?
- Sí, dijo el niño – ¿Pero qué vamos a hacer?
- Yo no sé, hasta que tú lo hagas, dijo la maestra
- ¿Cómo lo haré?- preguntó el niño.
¿Por qué? - dijo la maestra –
de la manera que tu quieras” .
¿ Y de cualquier color? – preguntó él.
“De cualquier color” dijo la maestra-.
Si todos hiciesen el mismo dibujo
Y usasen los mismos colores,
¿Cómo yo podría saber quién hizo qué?,
¿Y cuál sería de quién?
- “Yo no sé – dice el niño...
Y comenzó a hacer una flor roja,
con tallo verde.


Fuente: Poema extraído del conjunto de ilustraciones metodológicas del libro: Expresión Lúdico Creativa. Raimundo Dinello. Editorial Nodan Comunidad, Uruguay 1991

UN TEMA PARA REFLEXIONAR

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